Impacto en la atmósfera

Roza y quema ilegal en Madagascar, 2010.
La deforestación está en marcha y está afectando al clima.
La deforestación es un contribuyente neto al calentamiento mundial, y se cita a menudo como una de las causas principales del efecto invernadero. La pérdida de los bosques tropicales es responsable de aproximadamente el 20 % de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero. De acuerdo con el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático, la deforestación, principalmente en áreas tropicales, podría suponer hasta un tercio de las emisiones de dióxido de carbono antropogénicas. Pero cálculos recientes sugieren que las emisiones de CO2 provocadas por la deforestación y la degradación forestal (excluidas las emisiones naturales de las turberas) supondrían entre el 6 y el 17 % de todas las emisiones antropogénicas de CO2, con una media del 12 %. La deforestación provoca que el CO2 permanezca más tiempo en la atmósfera. Al aumentar el CO2, se crea una capa que atrapa la radiación solar. Esta radiación se convierte en calor, provocando así el efecto invernadero.
Las plantas extraen el CO2 de la atmósfera a través de la fotosíntesis, quedándose con el carbono, que incorporan a su estructura (raíces, tallos, hojas, flores) en forma de moléculas orgánicas y liberando parte del oxígeno. Aunque también liberan algo de CO2 durante su proceso normal de respiración. Solo cuando un árbol o un bosque crecen pueden extraer carbono de la atmósfera, almacenándolo en sus tejidos. Tanto la putrefacción de la madera como su quema devuelven a la atmósfera ese carbono almacenado. Para que los bosques realmente extraigan carbono de la atmósfera debe haber una acumulación neta de madera. Una forma es cortar los árboles, transformar la madera en objetos duraderos y reemplazar con nuevos árboles los cortados. La deforestación también puede hacer que se libere el CO2 acumulado en el terreno. Los bosques pueden ser tanto sumideros de carbono como fuentes, dependiendo de las circunstancias ambientales. Los bosques maduros (donde la cantidad de materia vegetal no varía significativamente) alternan entre comportarse como fuentes netas y sumideros netos (véase Ciclo del carbono), pero esta variación resulta insignificante en relación con la enorme cantidad de carbono que tienen almacenada.
En las áreas deforestadas, el terreno se calienta más rápido por efecto del sol y alcanza una mayor temperatura, lo que lleva a mayores corrientes de convección ascendentes que favorecen la formación de nubes y finalmente producen más lluvia. Sin embargo, de acuerdo con el Laboratorio norteamericano de Dinámica de Fluidos Geofísicos (GFDL por sus siglas en inglés), los modelos utilizados para investigar los efectos a gran distancia de la deforestación tropical mostraron un amplio, pero suave, incremento de la temperatura en toda la atmósfera tropical. Estos modelos predijeron un calentamiento inferior a los 0,2 °C en la atmósfera tropical superior (entre 700 y 500 milibares). Sin embargo estos modelos no predicen cambios significativos en otras áreas más allá de los trópicos. Aun así la realidad puede ser diferente, porque el modelo puede contener errores y sus resultados nunca son absolutamente definitivos.
La deforestación afecta a los vientos, el vapor de agua y la absorción de energía solar, influyendo así claramente en el clima zonal y mundial. La deforestación de un área puede aumentar las tormentas de arena en zonas colindantes.
La reducción de las emisiones de la deforestación y la degradación forestal (REDD por sus siglas en inglés) en países en desarrollo ha surgido como un importante complemento a las políticas climáticas actuales. La idea consiste en compensar económicamente a los países que consigan estas reducciones de forma significativa.
Los legos piensan que los bosques tropicales contribuyen significativamente al oxígeno de la atmósfera aunque los científicos consideran que la contribución neta de los bosques tropicales es pequeña y que la deforestación solo tiene efectos menores en los niveles de oxígeno atmosférico. No obstante, la quema de masa forestal para obtener tierras cultivables libera ingentes cantidades de CO2, que contribuyen al calentamiento mundial. Los científicos también afirman que la deforestación tropical libera anualmente 1 500 millones de toneladas de carbono a la atmósfera.
La deforestación tiene muchos efectos negativos para el medio ambiente. El impacto más dramático es la pérdida del hábitat de millones de especies. Setenta por ciento de los animales y plantas habitan los bosques de la Tierra y muchos no pueden sobrevivir la deforestación que destruye su medio.