En el presente, la deforestación ocurre principalmente, en América Latina, África Occidental y algunas regiones de Asia. En Brasil la deforestación en 2017 aumentó en un 28 %, con más de 5 mil kilómetros cuadrados de árboles talados, en gran medida, por la reforma del Código Forestal durante el gobierno de Michael Temer que achicó las áreas verdes protegidas dando cabida a megaproyectos que destruyen la vegetación carioca. Los estados de Mato Grosso, Roraima y Pará, registraron los mayores índices de deforestación. En Paraguay, se incrementó un 34 % la deforestación a comparación del 2012, con más de 160 mil hectáreas de boques taladas, afectando gravemente la Reserva Natural Cabrera Timane y el Parque Nacional Médanos del Chaco. En Perú, se deforestan alrededor de 150.000 hectáreas al año, por la práctica de la minería ilegal, el país ha perdido más del 50 % de la cubierta vegetal de la costa.

Una tercera parte del total de la tierra está cubierta por bosques, lo que representa cerca de 4 000 000 000 (cuatro mil millones) de hectáreas. Hay 10 países que concentran dos tercios de este patrimonio forestal: Australia, Brasil, Canadá, China, la República Democrática del Congo, India, Indonesia, Perú, la Federación Rusa y los EE. UU. Estos han sido explotados desde hace años para la obtención de madera, frutos, sustancias producidas por diferentes especies o para asentamientos de población humana, ganadería y agricultura. Indonesia, Malasia, Paraguay, Bolivia, Zambia y Angola han sido los países que más superficie forestal han perdido
En los últimos 25 años la tasa de desaparición de los bosques se redujo a la mitad. Desde 1990 se han perdido 129 millones de hectáreas de bosque. La tasa anual de pérdida neta de bosques (que tiene en cuenta los nuevos bosques que se plantan) pasó de 0,18 % en los años 1990 a 0,08 % en los cinco últimos años. Más países están mejorando la gestión forestal y existe una superficie cada vez mayor de áreas protegidas. Particularmente relevante es el caso de Europa cuya superficie boscosa aumentó considerablemente, teniendo en 2016 un tercio más de bosques que un siglo atrás. mismo fenómeno se produce en Cuba con un aumento de la superficie boscosa del casi 30 % en las últimas décadas, como resultado de un ambicioso programa de reforestación. Igual situación se da en Rusia, que posee el 20 % de todos los bosques del planeta, cuyas áreas boscosas se están ampliando desde 1961.

En los países más desarrollados la cubierta forestal sufre otras agresiones, como la lluvia ácida, que comprometen la supervivencia de los bosques, situación que se pretende controlar mediante la exigencia de requisitos de calidad para los combustibles, como la limitación del contenido de azufre o la desulfuración de los humos de las centrales térmicas y refinerías.
En los países menos desarrollados las masas boscosas se reducen año tras año, mientras que en los países industrializados se están recuperando debido a las presiones sociales, reconvirtiéndose los bosques en atractivos turísticos y lugares de esparcimiento.
Mientras que la tala de árboles de la pluviselva tropical ha atraído más atención, los bosques secos tropicales se están perdiendo a un ritmo sustancialmente mayor, sobre todo como resultado de las técnicas utilizadas de tala y quema para ser reemplazadas por cultivos. La pérdida de biodiversidad se correlaciona generalmente con la tala de árboles.
La deforestación es un proceso antiguo que se ha incrementado en los últimos tres siglos, con un promedio de seis millones de hectáreas anuales. Principalmente se produjo en el Hemisferio Norte, en los siglos XVIII y XIX, aunque en el siglo XX comenzó a realizarse en el Hemisferio Sur, especialmente en las selvas tropicales de la región amazónica.
El mundo perdió 15,8 millones de hectáreas de bosque tropical en 2017: el doble del tamaño de Andalucía
El año pasado fue el segundo con peores datos registrados desde 2001 en desaparición de cubierta arbórea, según datos del Global Forest Watch presentados hoy en Oslo
El mundo perdió en 2017 tantos árboles tropicales como podrían caber en un país como Bangladés o en una superficie que doble el tamaño de Andalucía. En total han desaparecido 15,8 millones de hectáreas o, lo que es lo mismo: es como si se hubieran perdido 40 campos de fútbol cada minuto durante los 12 meses. Estos datos convierten al 2017 en el segundo año con los peores datos registrados en la pérdida de superficie forestal desde 2001. El peor fue el anterior, 2016, con 29,7 millones de hectáreas desaparecidas. Estos son los últimos datos recabados por la Universidad de Maryland y publicados este miércoles por la organización Global Forest Watch en el marco del Tropical Forest Forum de Oslo, un evento bianual organizado por el Gobierno de Noruega durante los días 27 y 28 de junio al que Planeta Futuro ha sido invitado.